5 sintetizadores olvidados: perdidos en el tiempo
Sintetizadores tristes y solitarios de Roland, KORG, Alesis, EML y más
No todos los sintetizadores pueden convertirse en clásicos. Por cada CS-80 y Jupiter-8 hay incontables sintes que, aunque no son malos, nunca llegaron a entrar en el inconsciente colectivo de los músicos. Estos son cinco de esos sintetizadores olvidados.
En este artículo:
Sintetizadores perdidos en el tiempo
Se han lanzado muchos sintetizadores a lo largo de las décadas. Si fijamos el punto de inicio en los modulares Moog de la década de 1960, hablaríamos de miles. El número aumenta constantemente gracias al creciente interés del público, la capacidad de fabricación y los precios más bajos, por lo que es asombroso pensar cuántas máquinas para hacer música nacen cada año. Es lógico entonces que no todos los sintetizadores sean recordados. Eso no significa que sean malos; simplemente no han pasado a la memoria colectiva.
Hoy vamos a celebrar algunos de estos sintetizadores olvidados, que aún merecen nuestra atención y cariño. Es posible que todavía recuerdes (¡e incluso uses!) algunos de los que aparecen en esta lista. Simplemente no se mencionan con tanta frecuencia como sus contemporáneos.
Sintetizadores olvidados: EML ElectroComp 101
Las dos compañías de sintetizadores estadounidenses más conocidas de principios de la década de 1970 son Moog y ARP, pero había más, aunque operaban a una escala menor. Una de ellas era Electronic Music Laboratories, o EML. Fabricó varios sintetizadores en la primera mitad de esa década, incluido el ElectroComp 101.

Semimodular (y posiblemente incluso anterior al ARP 2600), el 101 incluía cuatro osciladores, un filtro multimodo, dos generadores de envolvente, duofonía y puntos de patch. Tenía un sonido distinto al de otros sintes de la época, crudo y potente. Puedes oírlo en canciones de The Octagon Man, quien también incluyó una foto del sinte en la portada de uno de sus álbumes.
El ElectroComp 101 es extremadamente raro. Recientemente, Denver Synth Labs ha creado una emulación en software. Échale un vistazo y mantén viva la memoria del 101.
Sintetizadores olvidados: Gleeman Pentaphonic
Una década después de que EML produjera el ElectroComp 101, una empresa llamada Gleeman, con sede en Mountain View, California (en la misma zona donde Dave Smith y su equipo fabricaban los Prophet), desarrolló un sinte analógico polifónico con una particularidad. O más bien, varias: Por un lado, tenía DCO, no VCO, algo relativamente inusual en 1981. La otra peculiaridad es que algunos modelos venían con una caja transparente. Lo vi una vez en Five G, una tienda de Tokio: es una verdadera belleza.

Este mismo año, Cherry Audio —que no es ajena a la emulación de sintetizadores poco conocidos— ha recuperado la creación de los hermanos Gleeman: Pentaphonic permite que este otro sintetizador de cinco voces de Silicon Valley vuelva a sonar.
Cherry Audio Pentaphonic está disponible en Thomann*.
Sintetizadores olvidados: Roland MKS-7 Super Quartet
Es difícil pensar en un polifónico de Roland con un solo oscilador más conocido que el Juno-106. Con su hermoso sonido y lo fácil que resulta dar con su sonido óptimo, solo el Juno-60, su hermano mayor, lo supera. La versión en rack —que en realidad es más potente— resulta una curiosidad que llama la atención, ya que es muy poco conocida.

A mediados de la década de 1980, Roland aprovechó el poder del MIDI para lanzar una serie de sintes en rack. Aunque muchos se basaban en modelos con teclado, la compañía les puso nombres que no sonaban ni parecidos. El modelo sin teclado del 106 se llamó MKS-7 Super Quartet. ¡Nada que ver con Juno!
Pues bien, sí que es un Juno. Bueno, en realidad son tres. Este sintetizador multitímbrico te da acceso a tres niveles de sonido Juno: una sección de melodía polifónica a dos voces, una sección de acordes a cuatro voces y una sección de bajo monofónico. Además, cuenta con una selección de sonidos de batería tomados del TR-707. Suena de maravilla. Y sin embargo, es un sintetizador casi olvidado.
Si encuentras un MKS-7 en el mercado, asegúrate de que le hayan cambiado los chips de voz, ya que sufren las mismas averías que el 106. O evita este problema y consigue el Super-7 de UVI, una librería de muestras para UVI Player o Falcon.
UVI Falcon está disponible en Thomann*.
Sintetizadores olvidados: KORG T1
Todo el mundo conoce el M1, la workstation de KORG que en 1988 cambió el sonido de la música pop con su síntesis basada en muestras. El hecho de que también incluyera sonidos de batería y un secuenciador lo hizo aún más popular. La siguiente serie destacada de la compañía fue el 01/W, pero este no era, de hecho, el sucesor del M1. Ese era el T1.
La serie T se presentaba más bien como una actualización del M1 y se ofrecía en tres variantes: el triunvirato estándar actual de 61 teclas (T1), 76 teclas (T2) y 88 teclas (T3). Todos tenían mejores teclados que el M1. Aunque utilizaban esencialmente el mismo motor de síntesis, KORG los dotó de 16 MB de ROM. Se puede considerar un M1 Premium, digamos.
Quienes han tenido un T1 presumen de su excelente teclado. Pero si solo quieres órganos y pianos al estilo M1, el original (o incluso la versión de software) te servirá perfectamente.
Sintetizadores olvidados: Alesis Ion
En la década de 1990, el analógico virtual se adueñó del mundo de los sintes a lo grande. Hoy recordamos el Roland JP-8000, la serie Nord, el KORG microKORG y algunos otros como las mejores máquinas VA. Pero hay uno que suele quedar fuera del debate, y es el Ion de Alesis.

Lanzado poco después del (mucho más conocido) Andromeda A6 (que recientemente ha sido emulado espléndidamente), el Ion ofrecía una selección de modelos de filtro que emulaban los de sintetizadores clásicos como el Minimoog, el SEM y el TB-303. Esto es lo habitual ahora, pero era algo un tanto especial en 2003. También ofrecía filtros de formantes y filtros de peine, algo novedoso e interesante para la época.
El Ion no aparece a la venta con tanta frecuencia, pero su hermano pequeño, el Micron, sí. Tiene casi el mismo motor, solo que en un formato más pequeño que por desgracia tiene menos mandos. Si te compras un Micron, es posible que quieras un editor. Curiosamente, en 2009 AKAI metió el motor del Micron en un chasis diferente y lo llamó MINIAK — también olvidado… y quizás con razón.
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