Afinadores con bloqueo: la verdad sobre esta popular mejora
¿Ofrecen realmente una mayor estabilidad de la afinación?
Para muchos guitarristas, los cambios de hardware son una afición casi tan entretenida como tocar. Cambiar las pastillas, instalar potenciómetros de mayor calidad, sustituir la cejuela por una bien ajustada, o montar un juego de clavijeros con bloqueo. Estos últimos gozan de una excelente reputación y a menudo se les atribuyen beneficios como una mayor estabilidad de afinación, menos roturas de cuerda o una mejora general del rendimiento del instrumento. Sin embargo, la realidad es que los afinadores con bloqueo no son una panacea. Si esperas que una guitarra con una afinación inestable suene de repente a la perfección solo por haber cambiado las clavijas, es muy posible que te lleves una decepción. Analicemos qué aportan realmente, y por qué su verdadera ventaja radica en algo completamente distinto.
Afinadores con bloqueo: todo lo que necesitas saber antes de cambiarlos
¿Qué son exactamente los afinadores con bloqueo?
A primera vista, los afinadores con bloqueo apenas se diferencian de las clavijas normales. La verdadera diferencia se esconde en su interior.
En una clavija convencional, la cuerda se enrolla varias veces alrededor del poste y queda sujeta gracias a esas vueltas, con mayor o menor eficacia y no siempre durante mucho tiempo. Los afinadores con bloqueo funcionan de otra manera: incorporan un pequeño mecanismo que inmoviliza la cuerda. Basta con introducirla por el poste, fijarla mediante un tornillo o una ruedecilla estriada, y afinarla. En la mayoría de los casos ni siquiera hace falta dar más de media vuelta alrededor del poste, lo que además evita tener que enrollar tanto la cuerda o hacer nudos.
Este sistema da la impresión de que la cuerda tiene menos margen para moverse y que, por tanto, la afinación será más estable. Hay parte de verdad en esa idea, pero la explicación está lejos de ser tan sencilla.
Y es que las vueltas de cuerda alrededor del poste rara vez son el verdadero origen de los problemas de afinación. Salvo, claro está, que decidas no utilizar un alicate y dejes un montón de cuerda enrollada por toda la pala.
La verdadera ventaja se aprecia a la hora de cambiar las cuerdas
La mayor ventaja de los afinadores con bloqueo es en realidad más práctica que otra cosa: permiten cambiar las cuerdas mucho más rápido.
Cualquiera que haga el mantenimiento de sus propias guitarras con frecuencia, o simplemente tenga varios instrumentos, conoce bien el proceso. Quitar las cuerdas viejas, pasar las nuevas, enrollarlas varias veces alrededor del poste, afinar, estirarlas, volver a afinar, repetir el estiramiento y volver a afinar una vez más.
Con los clavijeros con bloqueo buena parte de ese trabajo desaparece. Solo hay que pasar la cuerda por el poste, bloquearla y afinar. Así de sencillo. Además de ahorrar tiempo, también reduce la posibilidad de cometer errores durante el encordado. Es una ventaja especialmente interesante para los principiantes, ya que el número de vueltas alrededor del poste deja de ser un factor del que preocuparse.
Si cambias de calibre de cuerdas con frecuencia o preparas varias guitarras para ensayos, grabaciones o conciertos de forma habitual, agradecerás muy pronto esa comodidad. Después de unos meses de uso, volver a unos afinadores convencionales puede dar la sensación de estar dando un paso atrás. Yo mismo acabé cometiendo el “sacrilegio” de instalar unos clavijeros con bloqueo Hipshot* en mi Les Paul de 1987, sencillamente porque resultan mucho más prácticos.
Son especialmente útiles en guitarras equipadas con vibrato

La ventaja resulta todavía más evidente en las guitarras equipadas con un vibrato, o eso dicen. Como devoto confeso de la Les Paul, prefiero mantenerme alejado de ese tipo de inventos del demonio.
En cualquier caso, tanto si se trata de un vibrato clásico al estilo Fender como de un sistema moderno de dos pivotes, cada vuelta adicional de cuerda alrededor del poste supone un pequeño margen para que esta pueda ceder ligeramente al estirarla. Los clavijeros con bloqueo reducen esas vueltas al mínimo, haciendo que la cuerda se mantenga más estable.
Eso sí, conviene poner las cosas en perspectiva. Un clavijero con bloqueo, por sí solo, no convierte un vibrato en un sistema con una afinación perfecta. Lo que hace es eliminar una pequeña fuente potencial de problemas dentro de un conjunto mucho más complejo. Una cejuela bien ajustada, unos puntos de contacto correctamente lubricados y un vibrato bien calibrado, siguen siendo con diferencia los factores que más influyen en la estabilidad de la afinación.
¿Merece la pena el cambio?
Como suele ocurrir, la respuesta es: depende. Si tienes una guitarra de buena calidad con unas clavijas que ya funcionan correctamente, y sólo necesitar hacer pequeños retoques a la afinación, lo más probable es que no notes ninguna diferencia apreciable. Incluso la mejora en la estabilidad de la afinación suele ser bastante más modesta de lo que a veces anuncian los fabricantes.
La situación cambia si sustituyes las cuerdas con frecuencia o utilizas la guitarra habitualmente en directo. En esos casos, el sistema de bloqueo permite ahorrar tiempo en cada cambio de cuerdas y reduce el estrés de esos últimos minutos antes de la prueba de sonido.
Además, hay otro aspecto que suele pasarse por alto: los clavijeros con bloqueo hacen que cambiar las cuerdas resulte más cómodo. El proceso es más limpio, rápido y controlado, algo que quienes realizan el mantenimiento de sus propios instrumentos terminan apreciando especialmente.
Al fin y al cabo, no todas las mejoras tienen por qué cambiar el sonido. A veces basta con que resulte más fácil tocar la guitarra en el día a día. O quizá simplemente quieras probar algo nuevo, lo cual, sinceramente, también me parece una razón perfectamente válida para mejorar tu guitarra.
Conclusión
Los afinadores con bloqueo se encuentran entre las mejoras más inteligentes que puedes hacerle a una guitarra para hacerla más cómoda. Al mismo tiempo, también son una de las piezas de hardware más incomprendidas que existen.

No son una solución mágica para los problemas de afinación, y no sustituyen a una cejuela correctamente limada, a un sistema de vibrato bien ajustado, ni a unas cuerdas que se hayan montado correctamente desde el principio.
Pero si cambias las cuerdas a menudo, y normalmente te encargas tú mismo del mantenimiento de tus instrumentos, o simplemente aprecias un proceso de puesta a punto más cómodo, notarás la diferencia rápidamente. La verdadera ventaja aquí no es un aumento espectacular de la estabilidad de la afinación, sino lo mucho más sencillo que resulta tocar el instrumento.
Un buen hardware no tiene por qué ser llamativo. Personalmente, me basta con que me permita dedicar menos tiempo a pelearme con los aspectos técnicos de la guitarra y más a tocar. Y de paso, siempre ofrece una excusa perfectamente válida para volver a trastear con el instrumento.
Este artículo fue escrito originalmente por Jan Rotring para GEARNEWS.de.
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